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Nick Clegg y los ‘tories’

28 abril 2010

Nick Clegg, el líder de los Liberales británicos a quien los últimos sondeos sitúan con opciones de ser Primer Ministro, acaba de abrir los brazos a una posible coalición de gobierno. Pero se los ha abierto al Partido Conservador. Decisión extraña por dos motivos:

1: Es el Partido Conservador el que más le está atacando (y no digamos su prensa: Daily Telegraph, The Times, Daily Mail…).

2: Una parte nada desdeñable de la actual potencia de los Liberal Demócratas viene, en cuanto a cuadros y en cuanto a capital electoral, de laboristas disgustados y resentidos por el apoyo de su ex partido a la guerra de Irak.

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La vuelta (momentánea) de Blur

28 abril 2010

Blur, Fool’s Day, su nuevo single. El relato de un día cualquiera de un londinense cualquiera que acaba con una reflexión más abierta. Eso, o la crónica del día en que Blur volvieron a encontrarse. Damon Albarn, una vez más, a lo Ray Davies. Sin la ironía, con oscuridad. Son tiempos distintos, claro.

Larkin, Blake y The Verve, todo junto

30 marzo 2010

Una de las cosas de las que más me acuerdo de Dublinesca, el último libro de Enrique Vila-Matas, es del poema de Philip Larkin que le da título. Hablando un día con Vila-Matas al respecto de este poema, le pregunté si sirvió como una especie de punto de partida, si estaba ahí antes que el libro, a lo que me contestó que no, que llegó por el camino cuando el libro tenía opciones de titularse El salto inglés (el que haya leído Dublinesca lo entenderá). Me dijo esto más:

Había leído mucho a Larkin y un día caí en la cuenta de que tenía un poema sobre Dublín que se llamaba Dublinesca y fue entonces cuando lo incorporé al libro y decidí que la puta del poema sería la literatura, cosa que es difícil de razonar. Si tú me preguntas por qué la literatura es una puta no te lo puedo explicar con toda claridad”.

Pues bien, ese poema me estuvo rondando hasta que descubrí el motivo: me recordaba mucho a uno que había leído muchas veces en los años adolescentes. Es Londres, de William Blake, del libro Canciones de experiencia. Pego el poema –en traducción de Jordi Doce– porque no es muy largo:

Vago sin fin por las censadas calles,
junto a la orilla del censado Támesis,
y en cada rostro que me mira advierto
señales de impotencia, de infortunio.

En cada grito Humano,
en cada chillido Infantil de miedo,
en cada voz, en cada prohibición,
escucho las cadenas forjadas por la mente:

y escucho cómo el grito del Deshollinador
hace palidecer las oscuras Iglesias,
y el dolor del Soldado infortunado
ensangrienta los muros de Palacio.

Pero, al fin, en las calles de medianoche escucho
cómo la maldición de la joven Ramera
deseca el llanto del recién nacido,
y asola la carroza fúnebre de los Novios.

Y leyendo el original inglés me doy cuenta de que Richard Ashcroft perifraseó los primeros versos para la canción History, de The Verve, un grupo que en su día me gustaron mucho, en concreto la canción citada. Aquí va el vídeo, en versión mermada con respecto a la del álbum, que duraba un poco más.

McEwan y ‘Solar’

30 marzo 2010

La crítica británica le está dando para el pelo a Ian McEwan por su nuevo libro, Solar, una novela satírica –se anuncia– sobre un desastrado físico cincuentón que naufraga en su quinto matrimonio y vive de las charlas que da gracias a haber ganado el premio Nobel. En medio, el tema candente del cambio climático. Y satíricas –amén de malas– están siendo las críticas a Solar en los suplementos culturales de The Guardian, The Daily Telegraph o The Independent. La única positiva la he encontrado en el Times Literary Supplement, a cargo del escritor de ciencia ficción M. John Harrison. El señor Harrison termina así su crítica:

Para algunos lectores, [Solar] devolverá a McEwan algo de la credibilidad que éste parecía empeñado en perder con novelas como Sábado o Chesil Beach. Otros requerirán más de él”.

Bueno, el caso de Sábado podría discutirse, pienso, pero no el de Chesil Beach. No, en absoluto.

Por cierto, hablando de Sábado. Siempre me ha preocupado un asunto de la sinopsis de la edición española (Anagrama) que no aparece en la inglesa (de Jonathan Cape). Ahí va un extracto:

Es sábado, 15 de febrero de 2003, el día de las grandes manifestaciones contra la guerra de Irak. Henry se despierta, va hacia la ventana de su dor-mitorio y ve un avión en llamas que sobrevuela Londres muy bajo. Henry teme un accidente terrible, un ataque terrorista. Más tarde, escuchando la radio, sabrá que se trata de un aterrizaje forzoso. Y Henry volverá a dormir, y hará el amor con su mujer, y se irá luego a su partida de squash semanal. Pero la visión nocturna no ha sido sino el presagio de la realidad azarosa que irrumpirá en la plácida burbuja de su vida tan armoniosa…”.

“Hará el amor con su mujer”, dice el texto. He leído esa parte del libro como tres veces y nunca ha “sucedido” esa escena. Si alguien la encuentra, por favor, que escriba aquí. Quizá soy yo, o mi edición viene censurada, o… en realidad da igual, no piense nadie mal. Pero me resulta extraño que un editor cuele en una sinopsis, con las que siempre hay que ser muy cuidadoso, un hecho falso.

“El segundo avión”, de Martin Amis

26 agosto 2009

2_Amis_080320032142557_wideweb__300x375“¿Es usted islamófobo? Me preguntaron una vez. La respuesta es no. Lo que soy es un islamismófobo, o, mejor, un antiislamista, porque una fobia es un miedo irracional, y no es irracional temer algo que dice que quiere darte muerte. El enemigo más general es, por supuesto, el extremismo. ¿Qué ha hecho el extremismo por cualquiera de nosotros? ¿Dónde están sus dádivas a la humanidad? ¿Dónde sus obras?”. Así termina el prólogo de Martin Amis a su propio libro El segundo avión, una colección de artículos de prensa (la mayoría para The Guardian y The Times) escritos entre 2001 –el primero una semana después del 11-s) y 2007 acerca de, o motivados por, el más trágico suceso de lo que llevamos de siglo. Además, el libro contiene dos relatos y el impagable documento resultante de acompañar a Tony Blair en una serie de viajes oficiales del entonces (junio de 2007) Primer Ministro británico por Londres, Washington e Irak.

Las opiniones que Martin Amis vierte en este libro –que ya se conocían por ya publicadas– le han procurado al escritor inglés descalificaciones educadas y otras menos –“racista”, por ejemplo, que también rozó a su amigo Ian McEwan por defenderle–. Amis, que siempre se ha considerado de izquierdas, arremete contra conceptos que él atribuye a este espectro ideológico como la “equivalencia moral”, pero el problema es que, para buscar apoyo, ha utilizado como fuente a un teórico neoliberal como Paul Berman.

A399_GA pesar de que, a pie de 11-s, Amis cuestiona ciertos aspectos de EEUU –“la creencia de que son justos y buenos reafirma a los norteamericanos hasta un grado casi tautológico: los norteamericanos son buenos y justos porque son norteamericanos”–, según avanzan los artículos y los años el escritor radicaliza su visión del mundo islámico hasta expresar su convicción de que el mundo occidental es superior moralmente al islámico. Lo malo es que, muchas veces, sus argumentos están guiados por la rabia o por situaciones un tanto discutibles –que la policía de un aeropuerto rebuscara en la mochila de su hija pequeña siendo ella “rubia”–, y otras veces parecen en exceso simples –“No todos los hombres son mis hermanos. ¿Por qué? Porque todas las mujeres son mis hermanas. Y el hermano que niega los derechos de su hermana… ese hermano no es mi hermano”–; aunque no impiden preguntarse si, para discernir ciertas cuestiones, lo aparentemente simplista no es también fundamental.

Seguramente, Amis podría –incluso debería– haberse ahorrado el cáliz de someterse a una reprobación conjunta cuando ya la había recibido por separado. Pero la osadía es inherente al ego superlativo y a veces irreflexivo de Martin Amis. En cualquier caso, sería más justo no leer El segundo avión como un tratado de geopolítica con ambición de crear opinión por parte de un politólogo, sino como el esfuerzo honesto del más brillante escritor de su generación por descifrar y entender el complejo mundo que hemos heredado de la tragedia del 11-s. Y, se esté de acuerdo o no, leer a Martin Amis siempre es un placer.

Martin Amis en cine

24 agosto 2009

Si había alguien capaz de atreverse a llevar al cine Campos de Londres, de Martin Amis, tenía que ser Michael Winterbottom, que ya le echó valor con Tristram Shandy. Por ahora no hay ningún actor confirmado. Sí parece confirmada Sigourney Weaver como protagonista de Night Train, adaptación de Tren nocturno que dirigirá Nicolas Roeg y que se estrenará en 2010.

Paz Soldán sobre John Banville

10 agosto 2009

En su blog, Río Fugitivo, el escritor Edmundo Paz Soldán opina esto sobre el asunto de la doble identidad de John Banville/Benjamin Black:

La estrategia de Banville es clara: crear una división de labores en la que por un lado está uno de los mejores prosistas vivos de la literatura escrita en inglés y un digno heredero de una tradición que incluye a Joyce y Yeats, y por otro un modesto escritor de policiales que sólo quiere escribir buenas novelas de género (y llegar por ese camino al gran público). Sin embargo, las cosas no son tan esquemáticas como parecen, pues una novela de Black (Christine Falls) es mejor que las primeras de Banville.

Hay autores que han usado seudónimos para esconder sus trabajos menores (Barnes, Auster); otros, para no abarrotar el mercado con una profusión de títulos cada tres meses (Joyce Carol Oates). En Banville no funciona ni uno ni otro argumento. Ya que las novelas publicadas con el seudónimo “Benjamin Black” son de calidad, ¿por qué no publicarlas como John Banville y punto? No es suficiente decir que lo suyo es “una buena manera de ser otro sin dejar de ser el mismo”.

El gesto de Banville es anacrónico, de la epoca en que existía una división tajante entre la literatura “seria” y los géneros menores. Pero el tiempo sabe vengarse: puede que algún día lo que quede de este autor sean algunas de las novelas que publicó con el seudónimo de Black.